De la #evasión masiva al estado de rebeldía

De aquel lunes 7 de octubre con la primera “#evasión masiva”, donde unos 100 estudiantes, aproximadamente, saltaron el molinete del Metro en protesta por el nuevo aumento de $30 pesos del boleto (el 25 de enero ya costaba $800 en horario peack). Como un efecto dominó, los días siguientes se transformaron en una seguidilla de “imitaciones” que se desembocó en una situación de desborde y reclamo social que llega hoy a tener en “jaque” al gobierno del Presidente Sebastián Piñera. Algo que no imaginaba ni en sus peores pesadillas, menos, considerando que el próximo mes de noviembre se realizará la Cumbre de la APEC en nuestro país con la presencia de los presidentes más poderosos del planeta.

El gobierno no le dio importancia a lo que se venía y demostró la tan mentada insensibilidad política ante un grito desesperado, de auxilio, de gran parte de la sociedad por el gran peso que significa el “co$to de vida” que lleva en sus espaldas por décadas, pero que no encontró “eco” hoy en ninguna voz autorizada. Al contrario, días antes, el ministro Juan Andrés Fontaine, desde un lugar extraño, lo más parecido a un padre castigador, y demostrando su falta de tacto, “llamó a levantarse más temprano para aprovechar la tarifa rebajada”. Una “cachetada” a los #evasores masivos, y a los ciudadanos en general, por los cuestionamientos a la medida. Se desdijo después el ministro, pero ya era muy tarde. Lo mismo sucedió con su par del transporte, Gloria Hutt, que ante la situación no sólo dijo que “la decisión ya está tomada” que es lo mismo que decir “no te escucho, lo siento”, se refugió en que se estaba pensando en instalar la “Ley de seguridad del estado”, la que finalmente aplicaron. Dadas las características y la responsabilidad, este lunes (hoy) y en un gesto hacia su Presidente, ambos deberían presentar su renuncia. Es el costo político que alguien debe pagar, porque el ministro del interior, Andrés Chadwick, seguirá respaldado por Piñera, pese a los 7 muertos que lleva el conflicto.

En el primer gobierno de Michelle Bachelet (2007) sufrió algo similar con la mala gestión del “Transantiago”, una herencia de su antecesor, Ricardo Lagos, que le creó una crisis, tanto social como política, la que casi le cuesta su mandato. Lo paradójico del caso es que quien salió a criticar la situación fue el actual Presidente Piñera quien pedía al gobierno “transparencia y trataba de incompetentes a los mandatarios de la concertación”.

Así nuevamente la historia comienza a repetirse, aunque esta vez con mucha crónica roja a cuesta y que en algún momento le va a pasar la cuenta a un gobierno que aún tiene dos años por delante. Estamos en el mismo lugar donde nos hemos quedado otras veces, uno en el que no se percibe un buen futuro. En el que el sistema político en el siglo XXI sigue viviendo con sus formas de ser y sus “sutilezas” del siglo XX. Uno que aún no entiende que la sociedad chilena comienza a liberarse de las muchas cadenas que la sostenían.

Hubo de todo. en algunos lugares protestas y en otros, caos y saqueos en Santiago. En otras ciudades se repetía la misma situación, la violencia se instaló en las calles. (crédito: lvdc)

(lvdc)
Leyenda urbana. (lvdc)
Los violencia arrasó con todo. (lvdc)

EAN/css/crédito imágenes: lavidaesdemasiadocorta (lvdc)

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