¡Argentina 28 años después grita campeón!

por Cristian Sáez

Sufrió Argentina durante 28 años. Un largo camino de mucho esfuerzo, pero sin logros deportivos importantes. Por lo que sin lugar a dudas que retornar a conquistar un título continental derrotando a su acérrimo rival en su propio estadio, tiene un sabor distinto. De aquí en más será siempre la “guinda del postre” en la fructífera historia del balompié argentino. Salir campeón y ganarle a Brasil en su propia casa.

Hubo mucho olor a revancha. La selección Albiceleste levantó el trofeo gracias al gol de Ángel Di María a los 21′ , precisamente uno de los jugadores más criticados junto a Lionel Messi por la prensa argentina a lo largo de los años. “No puedo llorar. No termino de caer. Mucha gente nos criticaba…que no volviésemos. Hoy la pelota entró”, dijo Di María post partido a la TV y agregó “las revanchas son así, hoy tenía que estar acá”, cerró el delantero que tuvo una excelente Copa América.

No fue un partido para el buen paladar futbolero. Al contrario, prácticamente ambos arqueros no sufrieron muchas consecuencias a lo largo del encuentro. Todo se batalló en la zona media de la cancha. Hubo por lo menos más de cincuenta faltas sumando entre ambos conjuntos. Era una final promovida por el marketing global para que tanto, Lionel Messi y Neymar, brillaran con luces propias. Pero ambos “cracks” no aparecieron en su total dimensión. De ahí que el encuentro perdió esa magia de toda final, donde se juega en las dos áreas y los porteros se elevan como verdaderos héroes. No hubo nada de eso. Solo destelló la pantalla de la TV el balonazo que recibió Di María, quien con mucha clase, amortiguó, miró a Ederson y le tiro, como en el barrio, el esférico sobre su humanidad para que vaya a inflar el fondo de la red. ¡Golazo! 1-0.

El gol en contra no hizo reaccionar a Brasil. Siguió fiel a su esquema, lento por momentos y casi “sin corazón”. Sólo unos tibios intentos de Richarlison o Everton por las bandas. O las arremetidas de Neymar partiendo desde atrás, armando la jugada. En una de las más claras, el ídolo brasilero habilitó a un solitario Richarlison que ingresó al área pero su remate no generaría conflicto para el guardameta Emiliano Martínez. Argentina lograba controlar y exasperar a los jugadores brasileros. También con mucha rudeza. Otamendi que mereció posiblemente una tarjeta roja, se ganó solo una amarilla por lanzar por el aire a Neymar. Era evidente que la indicación del banco argentino fue cortar la jugada en la zona media. ¿Dónde está la evidencia? En la cantidad de faltas que hubo a lo largo del match en ese sector del campo y que el réferi Esteban Ostojich “no se cansó” de hacer sonar el silbato.

En la imagen, Ángel Di María con clase extrema, anota un golazo y corre a celebrarlo.

Sólo en los últimos diez minutos la verdeamarela se acordó que jugaba una final, aceleró su juego y le metió presión a la Albiceleste. Lo más peligroso: un remate de “Gabigol”, de voléa, que casi sorprende al arquero Martínez. Fue la más incisiva presentación del 9 de Flamengo que ingresó en los últimos minutos.

Finalmente, Argentina ganó bien porque supo contener a Brasil, lo incomodó y no lo dejó jugar. El partido no estuvo a la altura, pero la selección de DT Lionel Scaloni demostró su nuevo formato de equipo y se eleva con méritos propios para fortalecer su camino al próximo mundial y discutir sus posibilidades en Qatar 2022 con el título de campeón de la Copa América bajo el brazo.

EAN/css/imagen crédito: @CopaAmerica

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