A propósito del voto de la mujer que por primera vez eligieron a un presidente de Chile

Por Ximena Valcarce Becerra, Consejera Regional Arica y Parinacota

Quiero hacer hincapié de un hito relevante, que aconteció hace 68 años, y que dice relación al voto de la mujer, respecto a una elección presidencial en el año 1952, resultando vencedor Carlos Ibáñez del Campo,  cristalizando  un proceso gradual y de muchas luchas preliminares, teniendo como punto de partida  las  elecciones municipales del año 1935, acciones  que encabezaron   lideresas a fines del siglo XIX y la primera mitad del XX, pioneras en la defensa de los derechos de todas.

Destaco entre ellas, a Antonia Tarragó , una de las primeras activistas de la lucha a favor de los derechos femeninos ; Lucrecia Undurraga, quien creó el primer periódico dirigido por una mujer; Eloísa Díaz  , la primera mujer en Chile y América Latina,  titulada en medicina;  Ernestina Pérez, joven activista feminista,  primera sudamericana en ser aceptada en la Academia de Medicina de Berlín ; Rebeca Matte  y Celia Castro,  las primeras mujeres en incursionar en la escultura como en el arte, desafiando las convenciones sociales. Con ellas, y con quienes vinieron, las ideas de igualdad social y la intención de votar, tomaron  más fuerza y se extendieron al contexto nacional.

En efecto, ya que desde al 1905, Amanda Labarca pasa a convertirse en una de las mayores colaboradoras de la lucha femenina en Chile, que en su calidad de profesora del Instituto Pedagógico de la Universidad de Chile, funda diversas organizaciones femeninas, constituyendo espacios de debate y reflexión en miras de transformar las antiguas estructuras, para el progreso del género femenino. Comprometida en la lucha por alcanzar el voto político femenino, resulta elegida Presidenta de la Federación Chilena de Instituciones Femeninas.

Del mismo modo, Elena Caffarena, quien estableció un modelo emblemático de líderes feministas. Desde su época universitaria asociada a la FECH, destacó por su fuerte preocupación por la condición social, laboral y política de las mujeres.

Con ella hubo otras mujeres precursoras, como Alicia Cañas, quien se convirtió en la primera mujer Alcaldesa  en Chile  de la comuna de Providencia.  Herminia Aburto Colihueque, primera mujer mapuche candidata independiente, participando y liderando variadas organizaciones femeninas mapuche.

Quiero citar otros nombres como  Adriana Olguín, que fue la primera mujer latinoamericana en ostentar el cargo de ministra de Justicia en el gobierno de Gabriel González Videla; o Inés Leonor Enríquez, abogada y política chilena, quien es la primera mujer en  el cargo de Diputada por  Concepción; o María de la Cruz Toledo,  primera Senadora del país, fundadora del Segundo Partido Femenino en Chile.

Destacar a   nuestra Lucila  Godoy Alcayaga, o Gabriela Mistral, principal figura de la literatura chilena, quien se convirtió en la primera iberoamericana en recibir el premio Nobel de literatura en 1945 y la primera mujer en ser nombrada Cónsul, cargo que le fue otorgado con carácter vitalicio.

Hoy cito la historia y de qué manera se concreta nuestra participación y posibilidad de que con nuestro sufragio, nos constituimos  y formamos parte de un proceso cívico para determinar el destino de nuestro país, y entender que sin  nuestro voto gravitante, la nación  se resiente, más aun en un nuevo proceso en que estamos ad portas de vivir, en que todos los chilenos debemos pronunciarnos.

Estimo es el instante de recordar  a  las mujeres líderes que he consignado, y otras que en el anonimato mucho aportaron, que se atrevieron a cuestionar  su limitada realidad social y propiciaron para hacer algo distinto a lo que se esperaba de ellas, para seguir sus propios pasos, contribuyendo a modificar para siempre la historia de la mujer chilena, superando los obstáculos en variados espacios, incluido el derecho a sufragar.

No puedo permanecer ajena y no recordar la forma en que fue reconocido nuestro sufragio, el que más que nunca debemos  ejercer , en este marco democrático que tanto demandamos , el que debe ser validado con  nuestro sello, en que debemos pronunciarnos por nuestro destino y el de los nuestros, por nuestra región, por nuestro país, que nos servirá de soporte para afrontar otra realidad, que parte de este Chile de hoy, pandémico, pidiendo respuestas y soluciones ahora ya, y más aun las que demandamos como mujeres por  nuestra región.

EAN/xbb

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