Opinión: Propuestas para una descentralización efectiva de Chile

Por Isabel Aninat S. Ignacio Irarrázaval Ll. Slaven Razmilic B. Jorge Rodríguez C.

Los próximos años serán claves en el proceso de descentralización en Chile. En 2021 se elegirá por votación popular a los gobernadores regionales, que reemplazarán a los actuales intendentes. Por otra parte, en 2022 entrará en régimen el mecanismo de traspaso de competencias a los gobiernos regionales. Este impulso, si bien tiene riesgos políticos y administrativos asociados que deben atenderse, puede generar beneficios para la población en términos de la provisión de bienes y servicios, la participación enla toma de decisiones, la reducción de las desigualdades territoriales y una mayor legitimidad del sistema político.

En este contexto, en el libro “Más allá de Santiago: Descentralización fiscal en Chile”, un grupo de investigadores del Centro de Estudios Púbicos y del Centro UC de Políticas Públicas, hemos formulado una serie de propuestas en el ámbito fiscal que buscan contribuir al proceso de descentralización del país, con una mirada de mediano plazo e incorporando la mirada de académicos de universidades regionales,como Dusan Paredes(Universidad Católica del Norte), Patricio Aroca (UAI Valparaíso) y Egon Montecinos(Universidad Austral),que reflexionan desde sus propios territorios.

Las transferencias desde el gobierno central son y deben seguir siendo una de las principales fuentes de recursos de los gobiernos regionales, pero con ciertas mejoras. Por ello, proponemos formular una ley permanente y unificada de rentas regionales que determine la estructura de financiamiento de los Gores, y que reemplace la normativa actual contenida en glosas presupuestarias y leyes específicas, y cuyo monto a distribuir sea discutido en la Ley de Presupuesto anual. Además, consideramos que dichas transferencias deben ser en tres fondos con objetivos distintos: desarrollo socioeconómico regional; cierre de brechas entre regiones, y fondo de compensación por externalidades negativas, como socioambientales.

Es importante que los Gorescuenten con un mayor nivel de certeza respecto de los recursos con los que disponen, por lo que proponemos que las actuales provisiones pasen a ser distribuidas de manera ex ante a los Gores en base a criterios objetivos. Y mantener como asignación los gastos de funcionamiento de los Gores, pero definido en base a parámetros objetivos, los cuales deben considerar un gasto de funcionamiento mínimo, que aumenta en función de factores como población, extensión del territorio y densidades poblacionales. Adicionalmente a estas propuestas de financiamiento, el país debe ponerse una meta a 10 años para cerrar la brecha que existe en descentralización con los países de la OCDE. Esto significa ir aumentando progresivamente el peso relativo de los municipios y de los Gores en la administración del gasto público, hasta llegar al 27,4 —que es el promedio OCDE—por ciento del total.

Esto no implica necesariamente mayor gasto público, sino la forma de su composición. Igual de importante es aumentar la flexibilidad en la ejecución del presupuesto anual de los Gores, reduciendo la burocracia en la gestión presupuestaria de los gobiernos regionales. Sin embargo, para que los avances hacia una mayor descentralización fiscal sean exitosos, un aumento de recursos y de autonomía hacemos una serie de propuestas en materia de mayor transparencia y control, rendición de cuentas y participación ciudadana, que permitirán que realmente las regiones gocen de mayor independencia fiscal.

EAN/ imagen recreativa: Felipe Brayner on Unsplash

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