Ingeniero agrónomo elige la vocación y el amor a la naturaleza

Prefiriendo su vocación y amor por la naturaleza, es que Joel Mery, ingeniero agrónomo de la Universidad de Tarapacá, dejó su anterior trabajo y llegó hasta CONAF buscando laborar en algo más cercano a sus intereses.

Su tesis de título, realizada junto a su compañera Camila Mena, relacionada con técnicas de propagación biotecnológicas y convencionales de diversas especies, entre ellas, algunas relacionadas con el picaflor de Arica, le valió para su contratación como el primer guardaparque del Monumento Natural Picaflor de Arica. Allí ha sido el encargado de echar a andar las primeras tareas de esta nueva área silvestre protegida de la región. Héctor Peñaranda, director regional de CONAF, resalta que “este Monumento fue un logro que permitirá aportar a este sueño de recuperar las poblaciones del picaflor de Arica. Y a menos de seis meses de creado oficialmente el Monumento, logramos la contratación del primer guardaparques y hoy tenemos en perspectiva diversas proyecciones por el potencial de este lugar”.

Hasta antes de la emergencia sanitaria, Joel Mery, así como el encargado de Biodiversidad de CONAF, Esteban Zúñiga, acudían a cumplir operativos de limpieza o el riego de las arborizaciones iniciadas el último tiempo con la comunidad local. En ese período Joel inició también su hobby por la fotografía, y como el ave más pequeña de Chile, el picaflor, no es fácil de encontrar, sólo un atento monitoreo y un ambiente propicio pudo dar sus frutos. Y Joel consiguió ese gran logro, captando imágenes de una hembra de picaflor de Arica así como un juvenil y florido chañar.

La floración del chañar captada en marzo, le llamó la atención, ya que esto ocurre habitualmente entre septiembre y noviembre. Joel ya tiene algunas hipótesis, pero para corroborar deberá hacer comparaciones a su debido momento. Y eso es precisamente lo que permitirá que la condición de área protegida de este lugar, es decir hacer monitoreos e investigaciones de mediano y largo plazo. Joel ¿Por qué cambiaste de trabajo? tenías buenas perspectivas en tu anterior empleo, le ampliamos. “Lo económico fue la última parte”, respondió el ahora guardaparques y agregó que “lo que me motivó es que estaba trabajando para una empresa privada en la que veía los daños que hacía al medioambiente y fue un shock de moralidad, lo descubrí en la marcha, y por eso me decidí a venir a pedir trabajo acá porque ya había trabajado con plantas en peligro y asociadas al picaflor y en ese sentido CONAF, era lo que más se asociaba a lo que quería hacer”, aseguró. ¿Qué representa para ti haberte convertido en el primer guardaparques del Monumento? “Más que nada es un desafío. Un gran desafío, porque hay mucha dificultad para tratar de conservar una especie. Pero principalmente es un desafío personal. ¿Cómo definirías la importancia de la conservación? “Creo que en la naturaleza todo tiene una razón de ser. Si uno corta una parte genera caos. En este caso, la conservación del picaflor de Arica puede o no ser lograda. Eso no los sabemos, porque es algo incierto. Pero creo que cada especie ya sea animal o vegetal, bacterias u hongos tiene una razón de ser en la naturaleza y si se pierden sería un impacto ambiental en cadena, porque seguramente el picaflor es parte de la cadena alimenticia de alguna otra especie. Hay un efecto dominó, explicó el flamante guardaparques.

¿Se ha avanzado en conciencia medioambiental? Sí, pero falta mucho, mucho. La gente se molesta porque una persona bota basura, pero esa misma persona corta flora nativa o aplica insecticida, sin saber los efectos que provoca. Por eso aún falta. Falta mucho, finalizó Joel Mery.

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