Nueva evidencia: Poblados de Saguara y Pachica también fueron construidos hacia Las Pléyades

Un nuevo elemento se viene a sumar a la pre hipótesis planteada en su oportunidad por el destacado arqueo-astrónomo argentino, Alejando Gangui, quien manifestó en un trabajo efectuado para la Fundación Altiplano, que poblados precolombinos de la región de Arica y Parinacota, pudieron ser construidos direccionados a Las Pléyades, como es el caso de Socoroma y Belén.

El tema no ha quedado ahí, ya que en las últimas horas, una nueva evidencia ha surgido, y que podría también considerar a otros poblados precolombinos que están en los márgenes de la Quebrada de Camarones, como lo son Saguara y Pachica, ambos de clara influencia incaica.

Piedra Tacita
Con respecto a este último poblado, el Ingeniero Informático – especialista en arqueo astronomía- , Luis Carvajal, sostiene que “también hay un claro componente astronómico en su diseño, y que es refrendado por una gran piedra tacita, cercana al lugar (2 metros de alto por 4 metros de ancho), y que forma parte de un sitio que pudo tener caracteres de ceremonial”.
Carvajal sostiene que “en esta piedra tacita, al margen de aquellas que pueden ser contempladas en rituales tradicionales como molienda, verter líquidos, camerata (uso con fuegos artificiales), su diseño tiene un sentido de orientación astronómica, como herramienta de posicionamiento estelar ( espejo astronómico según Carlos Milla Villena) , en que se reflejan claramente las estrellas más brillantes de Las Pléyades ( 7 ) de un total de 150”.

Agregando un elemento adicional en torno a este vestigio “he podido constatar a una conexión estelar entre las festividades de las localidades con las constelaciones, que se pueden visualizar en festividades tradicionales, en especial en el valle de Codpa y sus poblados aledaños”.

Constelaciones
Expresó que “visualizamos a lo largo del rio –en Codpa- el culto a las cruces de mayo y su conexión con la Vía Láctea y las constelaciones de Escorpio, Cruz del Sur y la Gran Cruz, así como en otras localidades como Timar , en donde vemos que en la festividad de San Juan (24 de Junio), costumbres antiguas como wilancha, en el alba, una clara manifestación olvidada al culto del Sol y a la constelación de Orión, lo que marca el inicio de un nuevo ciclo, lo que actualmente se celebra como Machaq Mara”.
Manifestó que “es muy sintomático el hecho de que para la festividad patronal de San José de Pachica (que se celebra por estos días), se haga referencia en sus costumbres la procesión de 7 altares (reflejado en la piedra tacita), en diversos puntos del poblado, y que dicha conmemoración se mantenga”.

En la imagen, la Iglesia de Pachica.
En la imagen, la Iglesia de Pachica.

7 Estaciones

Carvajal señaló que “frecuentemente la práctica de procesiones de fiestas religiosas de los pueblos hacen referencia a 4 altares por lo general, pero en Pachica se ha caracterizado por mantener tradiciones antiguas que han perdurado y que nos lleva a entender un origen más que religioso, pues la disposición espacial se proyecta como un mapa estelar”.

“La comunidad de Pachica en estos 5 días de fiestas (17 al 21 de marzo), realizan diversas practicas rituales, que nos hace ver que el mundo religioso católico, convive con las practicas antiguas, como por ejemplo wilancha de gallo, la práctica de la tanta wawa (guagua hecha pan) y el baratillo(especie de mercado con pago en piedra) nos obliga a adentrarnos en un conocimiento más profundo”, destacó.

“Es por eso que la procesión de 7 altares, nos invita a adentrarnos en la cosmovisión de los pueblos andinos y en su práctica ceremonial antigua, basado en un objetivo estelar. Posiblemente estos 7 altares, son puntos de referencia estelar importante, y unas de la constelaciones que nos viene a la mente son posiblemente Las Pléyades”, señaló.

Arquitectura
Desde el punto de vista arquitectónico, Carvajal concluyó que “por el hecho de estar determinados estos altares, las viviendas construidas antes de la llegada de los españoles, como una forma de complementar esta direccionalidad, debieron estar edificadas en esta dirección, vale decir hacia las constelaciones”.

Lo concreto es que nuevas luces emergen desde los antiguos poblados de la región, en que vestigios arqueológicos, que en un momento formaron parte de un paisaje, hoy dan una señal de que una función tuvieron, y que al momento de la llegada del Inca, formaron parte de la cotidianeidad, para luego ser incorporadas a las festividades de sus santos patronos, y directamente relacionada a alguna constelación, que nítidamente se pueden observar en los cielos limpios de nuestros valles y poblados precordilleranos.

EA/ma

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