Muere un Fiscal en Argentina, planes secretos, tramas ocultas ¿Qué es una conspiración?

¿Conspiraciones, una herramienta de las sociedades modernas?

“Vivimos en una sociedad que no es más que una pura conspiración. Desde un mundo imaginario colectivo, ha crecido un monstruo, y la conspiración es la única ideología viva”, Henning Mankell.

Por el Genio Maligno

 1. La palabra conspiración recorre los medios y los foros de internet.

Muere un fiscal en Argentina, en medio de una polémica que incluye un atentado a la AMIA (Asociación Mutual Israelita Argentina), miembros del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner y supuestos agentes del gobierno iraní. Las opiniones de los analistas, las acusaciones de opositores y adeptos al krichnerismo derivan en planes secretos y tramas ocultas.

La misma presidenta responde al fuego con fuego: el día 19 de enero se publica una carta en la cual señala sus sospechas. La carta no busca convencer a sus detractores, ni plantear explicaciones de parte del gobierno, sino dar elementos para alimentar los argumentos de sus leales. La matriz de una contra-conspiración que pueda, por lo menos, competir con las que ya circulan.

Las teorías conspirativas han sido siempre cuestiones de fe, axiomáticas y tautológicas. Una retórica que se agota en si misma al apoyarse en lo incomprobable, y en el inagotable deseo de que detrás de lo evidente se oculte algo más (un plan mayor, una mente maestra, un genio maligno).

2. Como señala Roger Chartier, en su ya clásico “El mundo como representación” (1989), “no hay práctica ni estructura que no sea producida por las representaciones, contradictorias y enfrentadas, por las cuales los individuos y los grupos den sentido al mundo que les es propio”.

Y es innegable que la conspiración es hoy una de esas representaciones que construyen y ordenan nuestro mundo.

Pero, ¿Qué es una conspiración?

Si nos remitimos a su etimología, conspirar deriva del latín conspirare, y refiere al aspirar o anhelar juntos. En encuentro de voluntades en un fin común. Y contra alguien (las dos primeras entradas del diccionario de la RAE refieren a esto: Unirse contra su superior o soberano, o contra un particular, para hacerle daño).

3. Sin embargo la conspiración es algo más: una forma de comprender el mundo. Antes que nada, la lógica de la conspiracion presupone un objetivo (que mueve a la misma), y sin embargo este es siempre nebuloso, difuso, lejos de lo preciso e inmediato, lo que permite encadenar infinitamente sucesos, dichos e insinuaciones.

La conspiración es una cadena infinita de sentido que busca aunar lo singular.

Una muerte extraña, un tropiezo político, un negocio millonario, una invasión, una guerra, la nueva pandemia y sus vacunas. Piezas que por sí sola podrían develar en su plenitud el sentido último del capital, terminan por ser eslabones de sentido en maquinaciones de intereses ocultos y fines enormes, inconmensurables.

Teleología fatídica: la conspiración encuentra siempre su fin último en fantasías de control total, dominio global, extinción.

4. “¿Por qué? ¿Por qué tenía que pasarme a mí? ¿Qué he hecho? ¿Por qué toda mi vida ha sido marcada? Es una conspiración.”  Katherine Mansfield

La conspiración es la forma política más acabada de lo ambiguo. Siempre oculta y siempre reconocida, aúna voluntades cómplices para convertirse en amenaza para los que no han sido incluidos.

Sospecha de lo común y del deseo de cambio, temor a lo desconocido y oculto. La conspiración promete un mundo donde nada ocurre por azar, donde todo está pleno de sentido dentro de su recurrente matriz. Opera entonces como la promesa de un mundo comprensible a cabalidad en su compleja ambigüedad, y promete enemigos claros, precisamente porque estos se ocultan en las sombras.

Por esto, la conspiración se llergue como una retórica de la desconfianza.

5. La literatura conspirativa ha explotado en los últimos quince años, especialmente después de que la factoría Randomhouse publicara, en 2003, El código Da Vinci. A partir de ahí una verdadera  pasión por las conspiración se ha esparcido como fuego sobre pasto seco en un mundo donde todos parecen necesitar algo en que creer, algo que justifique la injusticia y la esquizofrenia del capitalismo tardío.

Desde los reptilianos a los masones, de los judíos a los Iluminatis. Por todos lados y a cada segundo aparecen nuevas, retorcidas y omniexplicativas conspiraciones.

En la literatura se pueden encontrar obras maestras sobre el tema, como Los demonios de Dostoievski, El agente secreto de Conrad, Los justos de Camus o Respiración Artificial de Piglia. Pero también parodias a la lógica cosnpirativa, como La conjura de los necios de Kennedy Toole, o incluso bestsellers  de altísima calidad como los de Le Carre, King o Ludlum.

Pero quizás las obras más logradas son aquellas que han tomado fragmentos de la realidad, situaciones singulares y complejas (como el archivisitado asesinato de JFK), y han desgranado desde ahí la ficción.

En Chile contamos con obras magnificas al respecto: los poemas de La aparición de la Virgen, de Enrique Lihn (hace poco reeditados por la UDP, junto con una selección de su poesía política al cuidado de Andres Florit) o la novela Ruido, de Álvaro Bisma, ambos inspirados en la aparición de la “Virgen de Villa Alemana” y su trasfondo de operación de inteligencia a manos de la DINA.

En 2014 aparece Lluscuma, de Jorge Baradit, una novela de ciencia ficción paranoica que tiene como piedra angular el caso del cabo Valdés, en años donde las tensiones fronterizas y el terrorismo de Estado era pan de cada día.

A esto se suman los ya bestsellers de Francisco Ortega Logia y El verbo Kaifman, quien, explotando tópicos como el rol de las sociedades secretas en la independencia de América o los nazis en fuga, a ogrado posicionarse en el gran público con novelas tremendamente efectivas y, sin duda, entretenidas.

6. Hace ya más de diez años Horacio Gonzalez (sociólogo, ensayista y Director de la Biblioteca Nacional de la Argentina) publica su magnífica Filosofía de la conspiración: marxistas, peronistas y carbonarios (2004).

En esta obra, barroca, erudita, recorre la historia de la infamia, la utilización de la idea de conspiración como eje de la política, capaz de construir (y destruir) enemigos políticos.

Socialistas utópicos, judíos, jesuitas, corporaciones, masones, revolucionarios, guerrilleros. Una fauna enorme que ha nutrido las fantasías de urdiembres secretas de poder, que ha permitido construir enemigos tan difusos como absolutos.

González analiza el rol de los servicios de inteligencia y las policías políticas en la génesis de estos mitos modernos, los caminos con que la política (en todas sus tendencias) ha utilizado esta estrategia en la historia argentina.

7. Podríamos definir la conspiración como la tentativa de ficcionar un otro, sospechado de ser el origen y causa de tramas que nos afectan: la narrativa de una realidad plagada de espías, informantes, infiltrados, agent provocateur. Abrir la posibilidad de sospechar de todo aquel que se muestre ajeno o diferente y otorgar causas acorde al tamaño de nuestros miedos.

Como señala Gonzalez, la conspiración. “despoja de autodeterminación a las cosas y explica el continuo del mundo como un hecho literal que infinitamente se desdobla y se vuelve a plegar. En ese vaivén revela su alma amenazadora y catastrófica.”

8. Quizás la mejor síntesis de la pasión por la conspiración la encontramos en un autor como Allan Moore, guionista de comics que ha explotado el tema conspirativo desde sus distopias totalitarias (V de Vendetta) o sus pesadillas victorianas (From Hell):

“Lo más importante que he aprendido sobre la teoría de la conspiración es que los teóricos de la conspiración creen en ella porque es más reconfortante. La verdad es que el mundo es caótico. No es la conspiración de la banca judía, ni de alienígenas grises, ni de reptiloides de 12 pies de altura que controlan desde otra dimensión. La verdad es más aterradora, nadie tiene el control. El mundo carece de timón.”

El mundo carece de timón… y eso ya es suficiente para tener miedo.

EA/gm

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