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Vonnegut: respetable, pero todavía bastante sexy

(Por el Genio Maligno)

Kurt Vonnegut, Pájaro de celda. La Bestia Equilátera:2015. 256 pag.

 Las pequeñas y medianas editoriales han logrado abrirse un nicho en el mercado no sólo a fuerza de publicar autores emergentes (apostando sabiamente a que serán famosos en un futuro) sino también, dedicándose a traducir y publicar textos que por mucho tiempo han permanecido ocultos, olvidados o pendientes.

         La traducción implica no solo tiempos y costos distintos (ya que se agregan algunos eslabones más a la cadena: el traductor, los correctores…)también una serie de nociones muy claras acerca de lo que se debe traducir, una mezcla de mirada de curador y posicionamiento político que pueda explicar la necesidad de ese gesto, de ese esfuerzo, que es traducir; ya que toda traducción es de alguna forma la historia de una apropiación.

Esta elipsis, innecesaria, es lo primero que viene a la cabeza a la hora de escribir una columna acerca de la novela Pájaro de celda.

De hace un tiempo, La Bestia Equilatera se ha dedicado a reeditar, con nuevas traducciones a cargo de Carlos Gardini, las novelas de Kurt Vonnegut que, en su mayoría, se encontraban en ediciones españolas. Libros agotadísimos, donde abundan los modismos castizos, agotadores y ajenos, que terminaban por entorpecer la lectura, algo tremendo en el caso de Vonnegut, cuyo estilo ágil intenta emular el slapstick.

Es difícil traducir el humor, algo que se parece mucho a traducir lo sagrado. Por eso el esfuerzo, y el logro, de Gardini es mayúsculo.

Y el esfuerzo ha valido la pena, ya que hoy podemos volver a tener a mano a un novelista fundamental y el mejor escritor de prólogos del pasado siglo.

Pájaro de celda es el soporte y la excusa de uno de los mejores prólogos de Vonnegut (tan logrado como la desgarrada búsqueda que precede a Matadero Cinco), un texto que vale por si mismo.

En él se dedica a recorrer todo el entramado de su vida como escritor, para encontrar una respuesta dolida a la incógnita acerca de por qué escribir.

Y desde ahí, una verdadera critica de la economía política del oficio de escritor, Vonnegut salta a un recorrido de la historia social de su siglo.

         Pájaro de celda nos narra el ascenso y caída de Walter F. Starbuck, personaje macado por un destino aciago de fracasos y caídas, encumbrado a  asesor especial de presidente Nixon en asuntos juveniles.

Satarbuck sintetiza el quiebre de todo proyecto, ya que su pasado filocomunista, su encarcelamiento por el escándalo de Watergate, su ingreso al mundo corporativo, parecen más accidentes que aventuras personales guiadas por un apetito de poder.

Obra  y vida unidas íntimamente, en un recorrido que atraviesa los últimos 100 años de historia norteamericana (y por  lo tanto una historia del capital a escala global) atravesando sus puntos más complejos como la ejecución de Sacco y Vanzetti, la crisis económica del 30, la consolidación de las grandes corporaciones empresarias, el macartismo, la gran revolución conservadora, y después…

En medio de esto, una serie de historias breves y personajes secundarios maravillosamente perfilados para desaparecer pocas páginas después, desligados de la trama central, pero sosteniéndola.

Y esta proliferación de escenas y sketches es una de las marcas características de Vonnegut.

De esta forma, las miserias de Starbuck se cruzan, por ejemplo, con las desventuras del doctor Robert Fender, que se dedica a escribir relatos de ciencia ficción bajo el seudónimo de  Kilgore Trout, y cuyos relatos, esbozados solamente, se muestran como fantasías débiles ante un mundo impredecible, una ciencia ficción que siempre llega tarde a los giros de lo real.

Lo absurdo, lo efímero y lo jamás escrito, lo inconcluso o inacabado, la mera silueta de otras historias posibles, lo pendiente y lo renunciado, convierte a Pájaro de celda en una profunda reflexión sobre el fracaso que solo puede ser planteada, por su crudeza, en tono de absurda comedia.

EA/jcm

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