Canastos de totora y junquillo: Técnica ancestral que interviene María Cutipa.

Tren de Arica a Poconchile permitirá conocer la cultura ancestral del Valle de Lluta

Poco más de 5 horas es lo que se demora la señora María Cutipa, artesana en las ancestrales técnicas del tejido de totora y junquillo, en elaborar un canasto. Los teje en su casa, ubicada en el kilómetro 24 del sector Santa Rosa del Valle de Lluta, acompañada de su marido y sus fieles perros. Ellos son los mudos testigos de cómo sus manos van dando forma a individuales, canastos, paneras, adornos y hasta fashionistas carteras tejidas en el material vegetal que recolecta, tiñe y trabaja diariamente.

Su técnica la heredó de su madre y ésta, a su vez, de su abuela, quienes compatibilizaban el trabajo propio de la agricultura familiar campesina con el tejido de junquillo y totora, tal como hace más de 8.000 años lo hizo la Cultura Chinchorro.

“Lo primero que hay que hacer es recolectar el junquillo y la totora y cortar las hebras que vamos a usar para tejer. La totora es más dura y cuesta manejarla, por eso hay que mojarla mucho y mantenerla húmeda antes de tejer. Nos sirve para hacer canastos grandes pero sin muchos detalles”, explica María.

Por el contrario, las hebras de junquillo son mucho más delgadas y fáciles de usar, y además se pueden teñir con anilinas naturales, “para darle más color a los productos, hacerles más adornitos y ponerles más detalles”, cuenta la artesana, quien a partir de este 25 de febrero tendrá la oportunidad de ofrecer su arte en el poblado de Poconchile, cuando comience a funcionar el recorrido del Tren Arica-Poconchile impulsado por el Grupo EFE en Arica.

“Estoy muy contenta por la oportunidad que voy a tener de mostrar mi trabajo y feliz de que la gente venga a conocer el Valle de Lluta”, destaca la artesana.

Para Gladys Acuña, intendenta de la región de Arica y Parinacota, la felicidad que inunda a la señora María y el esmero que ha puesto en la producción de su trabajo, “es un ejemplo del importantísimo patrimonio cultural que tenemos en nuestros valles costeros y que se refleja muy especialmente en  la sabiduría ancestral que poseen nuestras mujeres, nuestras agricultoras y artesanas, y que justamente ahora, vamos a poder mostrar a todos los turistas nacionales y extranjeros que quieran conocer el Valle de Lluta desde el vagón de un tren”, resaltó.

La primera autoridad regional agregó que actividades como el turismo rural y el agroturismo le otorgan sellos distintivos a los territorios, “por lo que es fundamental que incluyamos estas áreas en nuestro trabajo y potenciemos las oportunidades que nos ofrecen”.

Así como María y su artesanía, en el Valle de Lluta existe una importante oferta agroturística que fue convocada por el Instituto de Desarrollo Agropecuario, INDAP, en conjunto con SERNATUR, a través de un extenso trabajo en terreno visitando a productores, agricultores, artesanos y emprendedores gastronómicos.

“El tren nos permitirá recuperar un territorio y un paisaje que, en algún momento, formaron parte de los paseos tradicionales que realizaban las familias ariqueñas hacia el Valle de Lluta, además de sumarle nuevos ejes temáticos y un nuevo público, que de seguro disfrutará  y le dará mayor impulso al turismo regional”, destacó Gonzalo Fernández, director regional de Sernatur en Arica y Parinacota.  

Es así que los visitantes podrán disfrutar de productos originarios como el apetecido Choclo de Lluta; diferentes variedades de quesos realizados con la leche de ovinos y caprinos del Valle; miel orgánica de guanta cultivada en los colmenares locales; humitas, pastel de choclo y otras delicias culinarias; y, por supuesto, los hermosos trabajos artesanales en junquillo y totora de María Cutipa.

“Nuestros valles tienen un importante patrimonio humano vinculado con la agricultura familiar campesina que, sin lugar a dudas, puede y debe relacionarse con el área turística, fortaleciéndola y entregándole características únicas y especiales, lo que nos motiva para seguir desarrollando proyectos en que se vean integrados los distintos sectores productivos de nuestra región”, puntualizó Jorge Torres Caballero, director regional de INDAP.

El Tren Arica-Poconchile cuenta con dos vagones, con capacidad para 80 personas, los que recorrerán 37 kilómetros entre Arica y Poconchile, en una travesía que destaca también el patrimonio cultural  y  ferroviario de la Región. Los viajeros podrán visitar las dependencias de la Iglesia de San Gerónimo, que data del Siglo XVIII y es considerada como una de las construcciones más antiguas de la zona.

El poblado de Poconchile es un lugar con historia y que antiguamente fue un caserío de origen preincaico que se caracterizaba por sus amplios cultivos de alfalfa. Como parte de su historia destaca haber sido posta de descanso en la ruta al altiplano y lugar de almacenamiento en las faenas del ferrocarril a Bolivia.

Los tickets para realizar este paseo pueden adquirirse en las oficinas del Ferrocarril Arica-La Paz y en la Dirección Regional del Servicio Nacional de Turismo.

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