El retorno de los brujos

Por el Genio Maligno

Sobre la reedición de Cabalgar el tigre, de Julius Evola y de La serpiente del Paraíso y el circulo hermético de Miguel Serrano.

1.  Arrabal: ¿Qué diría hoy de Afganistán?

Houellebecq: Que ese país no estaría donde está si fuera una república soviética.

A: ¡Con el hombre nuevo!

H: Pero no con el “hombre moderno”. Nuestro contemporáneo, obsesionado por el trabajo, evita el amor. Acepta el matrimonio pero ignora el arte de amar. Ha creado un sistema en el que es imposible existir.” Conversación entre Fernando Arrabal y Michelle Houellebecq, publicado en El cultural (31/10/2001)

Houellebecq vuelve a estar en el ojo del huracán.

Sus escritos y comentarios contra el Islam lo han colocado frente a un peligro efectivo que quizás nunca imagino. Houellebecq es un escritor genial, pero en lo político no es más que provocador bo-bo (bourgeois bohème), neurótico y medicado, que ve en el auge del Islam la señal más clara del fin del proyecto ilustrado bajo las ensoñaciones del neoliberalismo.

Llama la atención, sin embargo, que muchas de sus mejores páginas (como en Las partículas elementales) se dedican a criticar, con brutalidad, las búsquedas espirituales del new age, la autoayuda y el orientalismo.

Con lucidez, describe estas búsquedas como la desesperada necesidad de clases medias cultas, vaciadas de proyectos políticos e ideológicos. Burgueses a la deriva, ansiosos de un horizonte de sentido que les permita hacer más llevadero en un mundo fragmentado.

El escozor (cada vez menor) que puede provocar la lectura de Houellebecq no radica en su misantropía, sus deslices antiárabes o sus referencias a la pedofilia, sino en develar la absurda y persistente necesidad de una salvación espiritual en un mundo desencantado.

2. Nadie se sorprende de la búsqueda de salvación del alama moderna intente hurgar en ciertas formas manidas de la espiritualidad.

Cada vez son más, en el bullente mercado de libros “de cuneta” y “feria artesanal”, los títulos autoayuda (o novelas con la estructura y fondo de los textos de autoayuda como Bajo la misma estrella) sino tambien los textos de Osho, Gourdieff, Blavatsky y, por supuesto, la psicomagia de Jodorowsky.

Los ansiolíticos literarios son una salida fácil, rápida y económica a la frustración de una sociedad agobiada por la competencia, donde todavía los tratamientos psicólogos son carísimos, largos y estigmáticos.

Sin embargo, también es evidente el auge de un sinnúmero de títulos derivados de nacionalsocialismo esotérico y las fantasías ufológicas con claros ribetes políticos, donde reúnen en extrañas comparsas el delirio de la tierra hueca, los rituales SS (sic) y los alienígenas ancestrales.

La autoayuda, la espiritualidad, la esoteria y los delirios nazis comparten mercados y editoriales, y se han convertido en los herederos del pulp, la literatura de cordel y el folletín (esas viejas publicaciones en papel de pulpa, tan parecido al papel higiénico de mala calidad).

Salvación a precios módicos, para leer en la micro.

3. Los sectores medios y altos, también dispuestos a salvar su alma, mezclan sus clases de yoga, la meditación, sus raciones homeopáticas y sus sesiones de reiki con ediciones importadas (y generalmente carísimas) de Guenon, gnosticismo, geometría sagrada, budismo zen…

A mediados del pasado siglo Walter Benjamin y Theodor Adorno dedicaron páginas brillantes a criticar este auge espiritual, lo interpretaban como un retorno a ciertos discursos atávicos que apaciguan y justifican la realidad de un mundo desigual y cruel. Escribían sus reflexiones mientras en toda Europa se alzaban banderas con cruces gamadas y su nueva religión de hombres superiores.

La socióloga Eva Illouz ha retomado la cuestión de la salvación y la cultura de la autoayuda y la espiritualidad. Para ella estas búsquedas se han tornado un elemento constitutivo del sistema neoliberal: la narrativa terapéutica y espiritual encarnan una forma de estar y entender el mundo, necesaria ante el clima general de incertidumbre y la brutalidad de la lógica de los mercados.

Sea como sea, el auge de la espiritualidad es agobiante y cada vez ocupa lugares más importantes en las librerías, y nuestras elites pasan rápidamente del aburrido integrismo católico a estos proyectos de salvación con ropa de lino, comida orgánica y sexo tántrico.

4. Sorprendentemente la reedición de Cabalgar el tigre (Orientaciones existenciales para una época de disolución), de Julius Evola, no ha producido casi ruido.

El libro corre a cargo de la editorial argentina El Hilo de Ariadna, una de las  más exquisitas en lengua castellana, con un catálogo que incluye obras hasta hace poco inconseguibles de Heidegger (su Heráclito, los textos sobre Ernst Jünger y la Historia del Ser), Blake (el primero de los Libros Proféticos) y Jung (la edición completa del mítico Libro Rojo), así como una colección de clásicos prologada por J. M. Coetzee.

Ediciones cuidadísimas tanto a nivel grafico como en las traducciones han puesto este proyecto (centrado en la filosofía, el pensamiento espiritual y las formas del mito) a la altura de editoriales europeas como Atalanta y Siruela.

Pero, ¿Evola?

5. Evola es ir más allá de la delgada línea roja del orientalismo y el autoproclamado “pensamiento de la tradición” y pasar a recuperar y legitimar a un pensador no solo abiertamente nazifacita, sino a una fuente y un exegeta de este pensamiento.

Julius Evola veía en el los totalitarismo italianos y alemanes el camino de retorno a un mundo anclado en la tradición. Nutriéndose del orientalismo, el yoga y el misticismo cristiano Evola construye una de las tantas fantasías espirituales de los fascistas de ayer y hoy. En sus escritos plasma como para él la guerra (real, sangrienta, genocida) se complementaba con un frente espiritual de contra el materialismo y el mundo moderno.

Y canta a la salvación del espíritu humano mediante al experiencia sacrificial de la guerra.

6. En una de sus mejores páginas, y movilizado por la posibilidad de que el Premio Nacional de Literatura fuera entregado, en 2006, a Miguel Serrano (ese viejecito nazi de ojos azules que operaba como nuestro Evola vernáculo), Rafael Gumucio señalaba: “[ser nazi] es dar por cierta toda una serie de fantasías medievales e hindúes, invisibles e improbables y pensar que los muy visibles y probados hornos de Auschwitz son una ilusión o un mal menor. Ser nazi es vivir aún en el círculo tibio de la adolescencia, ahí donde a uno no le queda otra que pensar que tiene derecho a golpear y matar a los que se burlan de ti porque llevas una corbata fea o una chaqueta muy ajustada. Ser nazi es amar a los músculos, el poder de los poderosos, la tontera de los tontos, y la germanidad de los alemanes y la pureza ancestral de los mapuches. Ser nazi es amar lo evidente y negarse a lo sutil, lo paradójico, lo complejo. Justo lo que un escritor, un escritor de verdad y no un fabulador decorativo, no tiene derecho a hacer.”

Hoy esa columna parece quedar olvidada, ya que hace unos meses dos de los libros de Serrano han sido reeditados, respondiendo a una creciente demanda de un renovado publico en busca del camino fascistoide a la espiritualidad.

7. Lejos de la profunda reflexión sobre el poder y la soberanía de Carl Schmitt o la magnífica misantropía de Ferdinard Celine (dos nazis recalcitrantes), Evola es no solo un mal escritor sobrevalorado, sino, un peligroso faro para los muchos desilusionados de la modernidad.

Su guerra contra el mundo moderno no se puede separar (el no querría nunca que se separar) de proyectos políticos totalitarios.

La búsqueda de Grial, el ascenso del espíritu y la liberación del alma (sus tópicos recurrentes), implican un orden social totalitario y elitista, donde los que han conseguido purificarse mandan y prueban las mieles del saber divino, mientras que el resto de la humanidad, en un estadio inferior, no llegan mucho más allá de la categoría de esclavos.

Sentirse superior siempre tranquiliza, y la propuesta evoliana radica en esto, en prometer iluminación a los iniciados y justificar todo el resto (ya sea desigualdad, daño o exclusión). Los seres superiores nunca se equivocan.

8. Al igual que  René Guénon, Evola diagnosticaba una crisis del mundo moderno, al igual que los nazis y fascistas, proponía una rebelión contra este. La respuesta, para todos ellos, seria beber de las fuentes de una supuesta espiritualidad y desde ahí justificar su accionar como parte de un plan de salvación y trascendencia. Intentaron recomponer un mundo irracional plagado de magia, en el cual la guerra operaria como instrumento ritual, purificando un mundo que imaginan equivocado y destruyendo el orden racional, para promover un supuesto retorno  las fuentes míticas de un pasado idealizado y falso.

Evola proponía una rebelión individual y un cambio espiritual, pero esta requería una transformación profunda en el orden de ese mundo moderno que odiaba. Ahí la guerra, y la afinidad con el espíritu refundacional de los nazis y fascistas.

9. Curiosamente, en 1960 (un año antes de la edición de Cabalgar el tigre) se publica El retorno de los brujos, de Louis Pauwels y Jacques Bergier.

Obra fascínate, y muchas veces mal interpretada, mescla la ciencia ficción y la historia con una profunda reflexión sobre la arquitectura ideológica que sostenía al nazismo.

En una de sus páginas más logradas describen claramente las ínfulas míticas del nacionalsocialismo, delirios que el mismo Evola ayudo a alimentar: “Querían cambiar la vida y mezclarla con la muerte de una manera nueva. Preparaban la venida del Superior Desconocido. Tenían un concepto mágico del mundo y del hombre. Habían sacrificado toda la juventud de su país y ofrecido a los dioses un océano de sangre humana. Lo habían hecho todo para captarse la Voluntad de las Potencias. Odiaban la civilización occidental moderna, fuese burguesa u obrera; de aquí su humanismo insulso, y de allí su materialismo limitado. Debían vencer, pues eran portadores de un fuego que sus enemigos, capitalistas o marxistas, habían dejado apagar en sus países mucho tiempo atrás, por dormirse en la idea de un destino llano y estrecho. Serían los señores por mil años, pues estaban del lado de los magos, de los sumos sacerdotes, de los demiurgos…”.

10. Me ahorrare los comentarios sobre el traductor del texto de Evola, el profesor Marcos Ghio, presidente del Centro Evoliano de América.  Pero recomiendo ver su entrada en la Metapedia, el portal wiki del pensamiento neonazi. Créanme, no tiene desperdicio.

11. El libro, en otra edición, está disponible en la web en formato pdf. Esta replicado en numerosos blogs de libros esotéricos, nazis y hasta rosacruces.

Intente leerlo, pero las quince primeras páginas me resultaron agobiantes, y las siguientes veinte una sucesión de delirios. Y delirios aburridos.

Quizás el mejor resumen del libro está en la entrada de Wikipedia del Julius Evola: “En los inicios de los años 60, aparece el libro peor comprendido de Evola: Cabalgar el tigre. Como muy bien escribió su amigo Adriano Romualdi: Cabalgar el tigre es un breviario de aquel que tiene que vivir en un mundo que no es el suyo sin dejarse influenciar por él, seguro de su invulnerabilidad. Evola expone la idea según la cual no solo es necesario impedir al tigre de que nos salte a la garganta, sino también que, estando subidos sobre el animal, tener finalmente razón. No se trata entonces para el hombre diferenciado huir del peligro (el tigre), sino de montarlo para anularlo (domesticarlo).”

Quien quiera arriesgarse, y gastar dinero, puede montar el tigre. Personalmente me resulta mucho más tedioso que otros tigres, como los de Blake, Borges o Mao.

12. Iluminados, los editores de El Hilo de Ariadna, se han permitido reeditar a Evola y volver a poner en las librerías un título que se mantenía reservado a  las catacumbas de internet y su sinnúmero de portales y foros nacionalsocialistas. Lo mismo los emprendedores de Librería Nueva Altamira y EB Libros que se han animado a devolver a Serrano desde su Walhalla .

Apuestas editoriales que, no me cabe duda, serán tremendamente redituable, ya que la esperanza de la salvación mueve montañas y redituables sumas de dinero.

Como ya señale, los seres superiores nunca se equivocan.

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De la Redacción: Si estás interesado que se reseñe tu libro puedes escribir a contacto@eanoticias.com

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