Más voces por una nueva relación del ser humano-medio natural

Parecía que estuviesen ausentes pero no es así. Dos grandes corrientes del cristianismo, el protestantismo luterano y el catolicismo romano han tomado una postura frente al reto ambiental: la Federación Luterana Mundial con su escrito, más bien teológico, “Dios, la creación y el Cambio Climático” (2009) y con la encíclica del actual Pontífice SS Francisco. “Laudato si”.

Karl Böhmer, especialista en desarrollo sustentable y medioAmbiente. Ex presidente de Amnistía Internacional-Chile.
Karl Böhmer, especialista en desarrollo sustentable y medioAmbiente. Ex presidente de Amnistía Internacional-Chile.

Ya cada vez más hay un consenso entre una gran parte de la comunidad científica y por los pueblos, de que la tierra está experimentado un momento crucial: la senda del crecimiento ilimitado, la razón instrumental tecnológica que se ha erigido como la única intérprete de la realidad y que ha dejado tras sí un cerro de residuos, el consumo de bienes como el motor de la acumulación de riquezas no son, evidentemente, la respuesta a la crisis.

Pero,para encontrar un camino efectivo y democráticamente construido hay que, en palabras del sociólogo uruguayo Enrique Leff, establecer un “diálogo de saberes” que abra “el campo de lo posible en la construcción de un futuro sustentable” (Leff, “Aventuras de la epistemología ambiental”). Un diálogo que no excluye ni sobre valora a un saber de otro. Un diálogo que permita reinterpretar al mundo con aportes de todo lo que la humanidad ha construido.

Este es el caso de los escritos de la Federación Luterana Mundial “Dios, la creación y el Cambio Climático” (2009) y de la encíclica del actual Pontífice SS Francisco, “Laudato si”.  Con casi las mismas palabras la encíclica invita a “que las soluciones no pueden llegar desde un único modo de interpretar y transformar la realidad” y con el escrito aporta a una visión de camino desde el cristianismo.

Así mismo, ya en el 2009 el escrito de la Federación Luterana Mundial apuntaba a decir que la situación del cambio climático es  “un urgente desafío que apunta al núcleo de nuestra fe y espiritualidad y como éstas se reflejan en la visión de mundo y nuestro actuar en él.”  Así el consenso entre los saberes apunta a que  una de las “causas” radica en…”como la humanidad de hecho ha asumido la tecnología y su desarrollo” , o en palabras del mencionado sociólogo Leff  “la lógica autocentrada en la ciencia y al proceso de racionalización de la modernidad guiada por los imperativos de la racionalidad económica e instrumental”  (ibìd:79).

El reto ahora es que la economía y la política se abran a escuchar estos saberes alternos y en conjunto con todos y todas se construyan propuestas de nuevos caminos para la relación “seres humanos “ y “no-humanos.”

En la tradición bíblica que nos ha heredado a todos los cristianos el judaísmo hay tres ejes fundamentales: la relación con Dios, con el prójimo y con la tierra.  Es lo que comúnmente en teología es el concepto de mayordomía sobre la tierra. Más allá de las diferencias teológicas con el catolicismo romano,  aquí hay un aporte a los saberes que se requieren en esta búsqueda hacia la sustentabilidad y asume el reto de salirle a explicar a un mundo no creyente que “no existe un único modo de interpretar y transformar la realidad”.

Además de ello, nos aclara y le aclara a muchas, que la tradición judeo cristiana no se centra en un mandato a dominar la tierra en una sujeción absoluta, sino que  lo interpreta en el sentido de que la “creación” es más que decir naturaleza,” en ella “cada criatura tiene un valor y un significado”, en la que se incluye centralmente el ser humano.

EA/kb

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