Frutas celestiales: En Saxamar desarrollan primer cultivo en altura de frutillas

La agricultora Elsa Benítez siempre quiso plantar frutillas en su campo. Ella sabía que, de lograrlo, esas frutas serían especiales, únicas y las primeras en crecer tan cerca del cielo, en la localidad de Saxamar, a más de 3 mil metros sobre el nivel del mar, en la pre cordillera de Putre de la Región de Arica y Parinacota.

Hoy, Elsa Benítez está a punto de cumplir este sueño, cuando recoja los frutos de más 500 plantas de frutillas cultivadas en fibra de coco, bajo invernadero y con el apoyo de energía limpia para riego a través de paneles fotovoltaicos alimentados por energía solar.

Esta iniciativa agro-productiva forma parte del “Proyecto de promoción integral de riego para personas indígenas, comunidades y/o partes de comunidades indígenas de la Región de Arica y Parinacota”, financiado por la Corporación Nacional de Desarrollo Indígena y ejecutado por INIA URURI, con una inversión cercana a los $100 millones.

El proyecto, beneficia de forma directa a 8 familias agricultoras del Programa de Desarrollo Territorial Indígena, PDTI, Indap – Conadi, en Socoroma, Belén, Saxamar y Putre.

“Gracias a este trabajo multisectorial, a través de Conadi que financia estos proyectos; el Inia Ururi que los ejecuta y presta la asesoría técnica; y el Indap a través del PDTI; estamos  fortaleciendo la innovación, el uso de energías limpias y la aplicación de técnicas de cultivo amigables con el medioambiente en la agricultura local; dando cumplimiento a lo que nos ha mandatado tanto el Ministro Walker como el Presidente Sebastián Piñera respecto a la agricultura familiar campesina, como eje productivo para nuestra Región y para el país”, destacó Jorge Heiden Campbell, seremi de Agricultura.

Para Eduardo Pérez, director regional(s) de CONADI, este tipo de proyectos tiene un alto valor, “principalmente porque nos permite promover iniciativas productivas que tienen su centro en el rescate de cultivos tradicionales, y al mismo tiempo, generar una oferta y una demanda de productos que vaya en beneficio directo de las comunidades agrícolas indígenas de la Región”.

 

HORTALIZAS, FLORES Y ORÉGANO

Además de las frutillas, el proyecto integral CONADI – INIA consideró la instalación de 8 módulos de riego, entre los que destaca un sistema californiano que funciona a través de tuberías; de los cuales 4 corresponden a invernaderos multipropósito ligados a equipos fotovoltaicos, para la producción de flores, orégano y hortalizas, como el tumbo y el locoto.

“En el caso de las frutillas, queremos ver su comportamiento y esperamos de aquí a dos meses tener la primera producción, con una proyección mínima de 800 gramos de frutos por planta, por lo que podríamos esperar cerca de 4 mil kilos de frutillas cultivadas en altura en un periodo de dos años”, explicó Alexis Villablanca, ingeniero agrónomo del INIA URURI.

Finalmente, José Luis Rivas Deville, director regional (s) de INDAP resaltó que el proyecto haya beneficiado fundamentalmente a mujeres agricultoras aymaras de la precordillera, “porque son ellas las que siempre están preocupadas de reactivar la agricultura en sus territorios y de generar distintas instancias de emprendimientos agroproductivos con sus comunidades”.

EA/

/