Contradicción: Cada año se lee menos en nuestro país, además, los libros son caros y los que leen compran falsificados. ¿Para cuando una regulación en este sector que posibilite dar vuelta esta lógica?

En el casco histórico de la ciudad decomisan más de seiscientos treinta libros truchos

Un total de 636 libros truchos avaluados en 3 millones 180 mil pesos, decomisó la Brigada de Investigación Criminal (Bicrim) de la PDI desde un local ubicado en el tradicional Mercado Colón, de Arica, ubicado en el casco histórico y centro de la ciudad.

En la diligencia, además, la policía civil detuvo a un hombre de 61 años por infracción a la Ley de Propiedad Intelectual, quien ya contaba con antecedentes por el mismo ilícito. El negocio mezclaba textos originales y copias que, según investiga la policía, podrían haber sido confeccionadas en Tacna, Iquique o Santiago.

Títulos como “Bajo la misma estrella”, de John Green; “El oso que no lo era”, de Frank Tashlin; “La cuncuna Filomena”, de Gisela Hertling; “La Historia Secreta de Chile”, de Jorge Baradit; o “La Lección de August”, de Palacio, R.J., son solo parte de una gran cantidad de best sellers comercializados, a un precio muy por debajo del valor real.

El subcomisario de la Bicrim, a cargo del procedimiento, Leandro Valdés, indicó que “en esta diligencia no logramos incautar textos escolares como tales, pero sí hallamos textos de lectura complementaria, que llegan a manos de menores de edad. Estos libros, al ser falsificados, pueden acarrear problemas a la salud, específicamente por las tintas, intoxicaciones, por los químicos que utilizan para pegarlos”.

La falsificación de estos textos se puede notar, dijo el oficial, en aspectos como “impresiones de mala calidad, manchas, colores opacos, irregularidad de los marcos, cortes de las hojas y los pegamentos que utilizan para el empastado”, por lo que “la ciudadana se puede dar cuenta y percatarse a simple vista cuando son originales o falsos”.

La policía señaló que cerca del 50 por ciento de los libros que eran vendidos en este local del mercado ariqueño eran falsificados. Este es el cuarto caso similar que detecta en Arica la PDI en el último tiempo.

El propietario de los textos fue puesto a disposición de la Fiscalía por infracción a la Ley 17.336, de Propiedad Intelectual y Derechos de Autor. Posteriormente, recuperó su libertad, pero quedó apercibido al Artículo 26 del Código Procesal Penal, por lo que será citado a prestar declaración.

El oficial Valdés llamó a la comunidad a denunciar ante la Policía de Investigaciones este tipo de prácticas que están penalizadas por la Ley.

EA