El Nazareno de Caguach, una añeja celebración que se renueva año tras año

Por Jorge Márquez / Fotos: Bill Torres

Maravilloso estar. Privilegio ser parte. Imborrables vivencias se adquieren al llegar a la recóndita Achao, el edén del fin del mundo.

Desde 1778, es decir, desde hace 239 años, se desarrolla la mítica y legendaria celebración religiosa de Nazareno de Caguach, una ceremonia que convoca a gran cantidad de creyentes católicos en el Sur de Chile, en la mítica Isla de Chiloé, y que se festeja en los últimos días del mes de agosto cuando se pone en escena la carrera de remeros de las distintas islas (son cinco: Caguach, Chaulinec, Apiao, Tac y Alao) conocida como la Preva.

Vía crucis, el cambio del manto, misas, fieles que llegan de diferentes partes del mundo, le dan un colorido inigualable a una de las fiestas más importantes del Sur de Chile que es oficiada por el Obispo de la Diócesis frente a la explanada del templo reconocido como Patrimonio de la Humanidad.

Estoy aquí porque me encomendé a Jesús Nazareno. Mi padre tenía un gran problema de salud, terminal para muchos, y sin ninguna explicación de la ciencia, la cual descartaba toda posibilidad de mejoría, su estado se revirtió ciento por ciento en pocos meses. Hoy estoy aquí con él (Don Ramón) y así será hasta que nuestro señor lo disponga” explicó Sergio Araya, un muchacho que viajó desde San Juan, Argentina, que había escuchado a un sacerdote jesuita de los milagros qué ocurrían en la Isla de Achao.

Washington Ulloa Villarroel, Alcalde la Ilustre Municipalidad de Quinchao también mostró su conformismo tras masiva la celebración; “Hemos vivido días difíciles. El tiempo no nos acompañó como lo hubiésemos deseado pero la gente igual vino. Fue una hermosa fiesta y por ello estamos felices. La gente disfrutó de esta ceremonia y eso es algo que nos llena de dicha” manifestó la máxima autoridad del archipiélago.

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