Fernando Montanares, actor y director.

Montanares, actor: Cuando era chico soñaba con ser político

Por Cristian Sáez / twitter: @cssaez

Fernando Montanares, actor y director de teatro. Uno inquieto y persistente a sus 24 años, nació el 29 de octubre de 1989. Este ariqueño, si fuese un pez, seguro que sería un salmón, contra la corriente, regresa, una y otra vez a su lugar de origen. A sus raíces. ¿El motivo en él? Se desglosa en la intensidad en que una a una sus palabras trasmiten el orgullo que dice tener “de no estar en la periferia de las oportunidades, al contrario, no es ninguna desdicha no anclar en la capital (en el centro) como hacen muchos”.  Esta entrevista se da en instantes en que el actor/director se encuentra en Ciudad de México, una urbe de más de 21 millones de habitantes.

Egresado de la Escuela de Teatro de la UNIACC, dio sus primeros pasos en la secundaria, de la mano de la profesora María Imperio Robles, también estudio ballet y danza contemporánea en la Escuela de Marcela Ramos y hoy en día, cursa un semestre académico de movilidad internacional en la Carrera de Literatura Dramática y Teatro de la Facultad de Filosofía y Letras, en la Universidad Nacional de México, UNAM.

De la cultura mexicana señala que le va a faltar vida “para conocerla en toda su magnitud”.

Su compañía de teatro, MB2, también forma parte de ella su hermano Felipe, mostró en la prestigiosa Casa de América de Madrid, hace poco tiempo, una obra de su autoría, “El Diario de Facu”. Fue esta representación la que provocó este encuentro con eanoticias.com, gracias a la tecnología, a Skipe y a la banda ancha, pudimos conocer a su autor y sus pensamientos.

Periodista: La primera impresión que se puede tener sobre tu historia es que vas a contramano, la gente que se dedica al arte en general, tiene que necesariamente irse a la capital, de la periferia hacia ese centro dominante en busca de oportunidades. Nos pasa a todos.

Fernando Montanares: Eso es precisamente lo que no deseo hacer. Adoro Santiago (la capital), con mi alma, siempre, desde pequeño, soñé con las ciudades modernas, rápidas y todo eso, pero Arica, en sí, tiene un encanto que la gente no ve. A esto yo le llamo “la venda blanca”. Es como si los ariqueños tuviésemos una venda en los ojos que no nos deja mirar de verdad a la ciudad, y entender  que,  tal como es maravillosa, también necesitamos “activarla”, no modernizarla.

Periodista: ¿Qué piensas cuando te lees tu trayectoria?

Montanares: Pienso que aún me falta mucho camino por recorrer. Nunca es suficiente.

Periodista: ¿A dónde quieres llegar?

Montanares: A donde el teatro me lleve…(risas). Ojala lejos y cerca a la vez. Cuando era más chico soñaba con ser político para poder  hacer cosas por Arica. Ahora que soy viejo (¿?)  me convertí en actor, por esas jugadas azarosas del destino. Un actor, como dice (Bertold) Brecht, es un ser político de por sí, así que no creo que esté tan perdido.

Periodista: Son dos puntos bastantes lejanos en el espacio “lejos y cerca”. Pero me imagino que como todo actor/director se vive buscando el reconocimiento. De hecho, todos vivimos buscándolo por lo que hacemos, pequeño  o grande, ¿cómo lo planteas en tu caso?

Montanares: Ummm…creo que también lo quise, en algún momento. Con el tiempo uno se da cuenta, que, cuando se ama lo que se hace, el reconocimiento no es algo valioso. Lo es en el sentido de que yo formo parte de lo que hago, y lo que hago no es para mí, sino que, para compartirlo con los otros. De nada serviría mi nombre solo. Este es reconocible en la medida que lo que hago le llegue a otros. En algún momento pensé que para ser reconocido en Arica tendría que entrar a la TV en Santiago y luego, volver como el héroe de la ciudad, famoso, pero ¿de qué sirve? Esa llama es efímera y se extinguiría en cuestión de meses. Me interesa hacer teatro, decir lo que pienso, crear mundo, hacer soñar, decir que hay amor en el mundo, que somos personas para sentir, que existe esperanza. Y en la medida que este mensaje se sepa, y alguien me diga que le gusta, feliz. El teatro me paga cada día con alegrías inmensas a mi alma. Yo me siento feliz cuando voy por la calle y mis alumnos más pequeños dicen: ¡mama, el profe de teatro! creo que eso es el mejor reconocimiento. O cuando alguien anónimo te escribe en el libro de comentarios de la obra “sigan adelante”, y cosas así, esa sensación de cobijo me basta y me sobra. En definitiva, lo verdadero es producto del trabajo, la fama en si no vale nada, sería muy fácil hacer un escándalo en Arica y que todo el mundo lo supiese y luego entrar a farándula, pero realmente eso no me interesa.

Periodista: ¿De qué se nutren tus obras?, ¿cuál es el punto de referencia?

Montanares: Depende del periodo de mi vida, hoy, de mi pensamiento político con respecto a Arica. Pero siempre se han nutrido de un sin fin de referentes literarios, especialmente de la literatura fantástica, soy fanático de Michael Ende. Me gustan mucho los Hermanos Grimm. Me Fascinan las historias que mezclan temas políticos y fantasía, por allí hay mucho.

Periodista: En El Diario de  Facu, podríamos decir que siempre estamos pendiente de la mirada del que viene de afuera, ¿piensas que eso todavía se mantiene en el Chile de hoy?

Montanares: Si, pero no es sólo lo de afuera. El viene de una familia ariqueña, por lo que llega a conocer sus orígenes, sus raíces, por decirlo de algún modo. Y eso es lo fantástico, que un niño pueda abiertamente ver que este lugar es distinto, pero a la vez maravilloso.

Periodista: Sí, precisamente a rescatar ese valor para el espectador, en este caso a través de este personaje.

Montanares: Exacto. De hecho, eso es lo importante.

Periodista: En la actualidad, ¿hacer teatro regional es seguir transitando la periferia?  Del centro que es la capital?

Montanares: Ummm…no. Cuando uno piensa como regional, sí.  Yo creo que el trabajo que uno hace debe ser válido en todos lados, por eso apelo mucho a la disciplina, el  rigor.

Periodista: ¿Cómo trabajas con tu elenco? ¿Cuál es el plan de trabajo?

Montanares: Hasta ahora el plan siempre ha sido desordenado, es decir, hasta la produccion de “Facu” fue desordenado.  Mi elenco es exquisito, los amo a todos con el corazón por ser tan geniales. Generalmente tengo una idea, y como soy un tanto, bastante, obsesivo, empiezo a buscar auspicios, saco cosas de otras obras, etc, hasta conseguir un montaje. Generalmente parto siempre solo del “deseo”. Las ganas de hace teatro siempre me han impulsado, y mis compañeros, sin quienes yo no sería nada, han estado ahí siempre para decirme, yo te apoyo. Ninguna idea loca podría hacerla sin ellos.

Montanares y elenco, la compañía MB2 cuando estuvieron en Madrid.

Montanares y elenco, la compañía MB2 cuando estuvieron en Madrid.

Periodista: Qué problemas son los más frecuentes, porque es un proceso largo hasta el día en que tienes un espacio para presentar la obra…

Montanares: El problema es pensar en cómo financio una puesta en escena. Y eso le pasa a todo el mundo. Generalmente, gasto mucho más de lo que debiera, y es que siempre quiero que el espectáculo tenga algo más, algo interesante, y siempre,  lo interesante sale más caro. Pero, con el tiempo nuestra audiencia ha crecido, hemos tenido más apoyos, y así nos vamos estabilizando.

Periodista: En ese sentido, ¿sientes estar en desventaja producto de la centralización cultural, económica y social que existe en el país? ¿O es un plus que te saca de un circuito, quizás, más lineal en lo creativo?

Montanares: No, para nada.  “Donde hay una dificultad, tenemos una oportunidad”.

Periodista: Sí, es una buena frase, pero muchas veces en la realidad no alcanza con eso.

Montanares: Cada vez que hacemos una obra es como pensar a largo plazo. Los beneficios no son inmediatos, sino que vienen después. Por ejemplo, con “Oniria”, gasté hasta el último peso que tenía  para que la visualidad, que era lo importante de la obra, estuviese genial, y eso trajo como fruto nuestra gira posterior por el norte. Si pierdo tiempo quejándome, me canso más, y prefiero gastarlo ensayando o buscando yo mismo la forma de financiarme. Por muchos años he sido yo mismo mi mecenas. Debo decir, claro está, que en Arica, hay varias empresas y organizaciones que me han dado siempre su apoyo y que hacen el piso para todo montaje, y no podría nunca dejar de agradecerles a todos ellos. Muchas veces ese tipo de realidad no es la que queremos, pero siempre están las dos opciones, ver luz u oscuridad, tú ¿cuál prefieres? Yo, por supuesto que luz.

Periodista: ¿Qué tipo de teatro se hace hoy en Chile?  En cuanto a su contenido y puesta en escena.

Montanares: El teatro de Chile aún tiene reminiscensias del pasado que no se curan, creo que aún hay odios presentes que es difícil disolverlos, pero técnicamente y estéticamente el teatro chileno esta genial! Estoy enamorado del teatro, y creo que si Elizabeth I alguna vez se casó con Inglaterra, entonces, ¡yo me caso con el Teatro!

Periodista: ¿Quiénes han sido tus referentes?

Montanares: Tenemos directores  que yo pienso son geniales, Luis Ureta, Aliocha de la Sotta, Horacio Videla, Juan Carlos Sagal, Gala Fernández, Javier Ibarra Letelier, Alejandra Gutiérrez. El teatro de ellos es muy bueno, ¡me encantan!. Mis referentes teatrales son millones.

Periodista:  Al principio de la charla, te definiste como un posible político que terminó siendo actor, mañana asume Bachelet (asumió el 11 de marzo), ¿qué le pedirías para que cumpla tu pedido durante su gobierno?

Montanares: ¡waa! (risas) Qué difícil, ése fue un touche (tocado en Esgrima).

Periodista: No podemos escaparnos de la coyuntura, Montanares.

Montanares: Le pediría a la señora Bachelet que, en términos generales, vea a nuestra ciudad con ojos locales, no con mirada capitalina. Que ojalá, sus políticas para las regiones vengan directamente de consejeros que hablen con voz local y no con voz santiaguina, porque nuestra diversidad es enorme.

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